martes, 19 de abril de 2011

Enhorabuena

Con ocasión de mi reciente ingreso como miembro de número en la Academia Dominicana de la Lengua he recibido muchas enhorabuenas y parabienes, que agradezco sinceramente. Uno de nuestros lectores aprovecha para consultar, y hace bien, acerca de la forma correcta de escribir este término pues duda si hacerlo en una o en varias palabras.


 

El sustantivo enhorabuena, que significa 'felicitación', siempre se escribe en una palabra. Nació de la expresión en hora buena, utilizada para felicitar o para expresar aprobación por algo con lo que se está de acuerdo. En su función de adverbio podemos escribirla en una sola palabra o en varias, aunque se está imponiendo la forma simple: "Si has decidido casarte, que sea en hora buena". Existen también, con el mismo significado, las expresiones en buen hora y en buena hora, que conservan cierto regusto añejo.


 

Un precioso sinónimo es el sustantivo parabién, que surgió a partir de la frase de felicitación para bien sea. Si en lugar de una aprobación queremos expresar contrariedad o desaprobación, podemos recurrir al adverbio enhoramala o a las locuciones en hora mala, en mala hora o en mal hora: "En mala hora se me ocurrió ir a la playa con este tiempo tan desapacible". Como vemos, se trata de un procedimiento habitual de creación de palabras en español.


 

Enhorabuena y parabién son palabras hermosas. Tenemos las palabras; lo que necesitamos, en estos tiempos de incertidumbre y malas noticias, son motivos para usarlas con más frecuencia.


 

lunes, 11 de abril de 2011

Merengue sin güira

    Algunos signos ortográficos han protagonizado esta columna durante las últimas semanas. Son marcas gráficas que ayudan a que podamos leer e interpretar correctamente los textos escritos. Nuestros lectores nos consultan acerca del uso de la diéresis, también conocida como crema, esos dos puntos que colocamos horizontalmente sobre una vocal. En nuestro sistema ortográfico solo tienen una función: indican que la letra u debe pronunciarse, cuando aparece después de g y antes de e o i. Se trata, por tanto, de un signo diacrítico, como lo es la tilde, que le otorga un valor especial a la letra sobre la que se coloca.

    Es un signo imprescindible para nuestro hermoso topónimo Higüey o para los gentilicios higüeyano o nagüero; tenemos muy vistos, demasiado, a los guagüeros y, desde luego, nos gustaría ver más cigüitas correteando por ahí; sin güiras y sin güireros no hay quien interprete un buen merengue; a las ramas de las palmas a las que se les han desprendido los frutos las conocemos en la República Dominicana como tirigüillos y, con una preciosa metáfora popular, esta palabra sirve para nombrar a una persona que muestra mucha delgadez.

    La modestia de la diéresis no significa que carezca de importancia. Si no la colocamos en el lugar necesario estaremos ante una falta ortográfica, que no hablará bien de nuestra formación y que dificultará la correcta lectura de los textos que escribamos. Higüey sin diéresis se queda tan desabrido como un merengue sin güira.

miércoles, 6 de abril de 2011

Unas cuantas tildes menos

    Entre las novedades que nos ha traído la nueva ortografía académica se encuentra la eliminación de la tilde en tres casos concretos. La regla general es que las palabras que tienen una sola sílaba no se acentúan ortográficamente. Existen, no obstante, casos de uso de la tilde para distinguir entre las formas tónicas y átonas de un mismo monosílabo.


 

La Academia propone eliminar la tilde cuando no obedece a esta necesidad de diferenciación. El caso de la conjunción disyuntiva o lo habíamos tratado en una Eñe anterior y es necesario que aclaremos la nueva posición académica. Hasta ahora poníamos la tilde a la conjunción o cuando aparecía entre cifras, para evitar una posible confusión con el cero. La nueva ortografía académica no considera suficiente esta motivación exclusivamente gráfica. La o, por lo tanto, ya no lleva tilde nunca.


 

Un caso muy frecuente es el de los demostrativos: este, ese, aquel, y sus femeninos y plurales. Hasta ahora les poníamos tilde cuando funcionaban como pronombres. Las ocasiones en las que puede existir confusión o ambigüedad entre adjetivos y pronombres son tan pocas que la Academia ha eliminado la recomendación de distinguirlos con la tilde.


 

El acento ortográfico también ha dejado de ser obligatorio para distinguir solo adjetivo ('sin compañía') de solo adverbio ('solamente'). Los contextos confusos son muy escasos y esto hace innecesario el empleo de la tilde distinguidora. Solemos quejarnos de la dificultad de las reglas ortográficas. En estos tres casos la Academia propone una simplificación. Será cuestión de irse acostumbrando.

sábado, 26 de marzo de 2011

Taller práctico de referencias bibliográficas

ACADEMIA DOMINICANA DE LA LENGUA
CORRESPONDIENTE DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA
Fundada el 12 de octubre de 1927
“La Lengua es la Patria”
Santo Domingo, República Dominicana

 INVITACIÓN

   La Academia Dominicana de la Lengua se complace en invitarle al Taller práctico de referencias bibliográficas, que será impartido por María José Rincón, que se realizará en la sede de nuestra Corporación el jueves 7 de abril de 2011, a las 5:00 de la  tarde.

   En espera de su grata presencia, le saluda cordialmente,    

Dr. Bruno Rosario Candelier
Director

Lugar: C/ Mercedes 204, Ciudad Colonial
Día:      Jueves 7 de abril de 2011.
Hora:   5:00 P.m.

lunes, 21 de marzo de 2011

Otra pareja dispareja

    Siempre es de agradecer el interés de los hablantes por el uso correcto de su propia lengua. Por eso recibimos con satisfacción las consultas acerca del uso en este periódico de la palabra concejo, escrita así, tal cual, con ce, y no con ese. Muchos lectores pensaron que se trataba de un error ortográfico. No es así. Estamos ante otra de esas parejas de palabras (consejo/concejo) que nos juegan a veces malas pasadas por su similitud ortográfica y su cercanía en el significado. Una vez más el diccionario es nuestro mejor aliado.

    La palabra consejo, procedente de la palabra latina consilium, sirve para nombrar ese parecer que alguien nos ofrece para animarnos a hacer algo o para evitar que lo hagamos. Consejo se refiere además al órgano colegiado que tiene la función de informar a una organización pública o privada o de administrarla. Hablamos así del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas o del consejo de administración de una entidad bancaria. Derivados de este sustantivo, los consejeros nos aconsejan, bien o mal, o son los miembros de estos organismos.

    El sustantivo concejo, del latín concilium, se refiere a la corporación municipal, compuesta de un alcalde y varios concejales, que gobierna un municipio. Es sinónimo de ayuntamiento y puede referirse, igual que esta, al edificio en el que se celebran las reuniones de esta corporación.

    Los orígenes latinos y el tiempo nos han traído su pronunciación, su ortografía y sus significados. A nosotros nos queda la tarea de usarlas y hacerlo apropiadamente.

lunes, 14 de marzo de 2011

Puntualizando

        Los signos de puntuación tienen historias curiosas. Así les pasa a los puntos suspensivos. Se llaman así desde 1841 y desde entonces son tres, solo tres, puntos consecutivos que se escriben a continuación de una palabra, sin que los separe ningún espacio. A pesar de su aparente humildad, nos sirven para expresar muchas cosas. Los usamos si queremos indicar una pausa, porque dudamos o porque queremos causar expectación: "Si la educación fuera una prioridad...". Nos sirven también para indicar silencios significativos o para sustituir palabras consideradas inconvenientes: "¡Qué p…!". Si enumeramos varios elementos los podemos usar al final como sustitutos de la abreviatura etc. Desde luego en este caso debemos evitar usarlos ambos a la vez.

    Las cosas se complican a veces cuando los puntos suspensivos coinciden en la escritura con otros signos de puntuación. Si aparecen al final de una oración, no hay que añadirles otro punto. En cambio, si siguen a una abreviatura, aparecerán cuatro puntos. La ortografía académica nos propone este ejemplo: "Algunas abreviaturas con tilde son pág., cód., admón….". Los puntos suspensivos sí pueden aparecer seguidos de una coma, un punto y coma o dos puntos. En estos casos no debemos dejar espacio entre ellos. Y, como ya han tenido ocasión de observar en los ejemplos, si los puntos suspensivos van seguidos por comillas al final de una oración, el punto es obligatorio después de las comillas de cierre.

Parece mentira que tres, y solo tres, puntitos puedan j…, perdón, dar tanto de sí.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Nuestras letras de siempre

    El año pasado asistimos a la publicación de la Ortografía de la lengua española por la Asociación de Academias. No sé qué tiene la ortografía que a todos nos evoca nuestros años escolares. A algunos les causa verdadera aversión; a otros, en cambio, respeto e interés. Una buena ortografía nos habla de una correcta alfabetización y de buenos hábitos de lectura. Las sociedades que conocen su repercusión valoran a quienes la dominan y se esfuerzan por difundirla y exigirla en el ámbito profesional y académico.


 

    El componente esencial del sistema ortográfico del español es nuestro abecedario, formado por veintisiete letras, o signos ortográficos simples. Los dígrafos, que son cinco en español (ch, ll, gu, qu, rr), no se consideran letras. Esto no quiere decir, como más de uno nos ha reprochado escandalizado, que vayan a ser eliminados. La consecuencia más llamativa es que dejan de considerarse signos independientes a la hora de ordenar las palabras alfabéticamente; por lo tanto, no encontraremos los capítulos dedicados a la ch o a la ll en los diccionarios, como ya sucede en los más recientes diccionarios académicos.


 

    A comienzos de marzo tendremos esta Ortografía de la lengua española en la Academia y en las librerías. Les prometo pequeñas ojeadas columna a columna; con las cosas nuevas y, también con las viejas, que nunca están de más. No olvidemos nunca que nuestra ortografía siempre habla de nosotros, tanto o más que nuestras palabras.