lunes 20 de febrero de 2012

Presención de la Gramática básica de la lengua española


ACADEMIA DOMINICANA DE LA LENGUA
CORRESPONDIENTE DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA
Fundada el 12 de octubre de 1927
"La Lengua es la Patria"
Santo Domingo, República Dominicana

  
INVITACIÓN

  
   La Academia Dominicana de la Lengua se complace en invitarle a la presentación de la Gramática Básica de la Lengua Española.
  
   La obra será comentada por Bruno Rosario Candelier y Manuel Núñez Asencio.
 
    La actividad lingüística se realizará en la sede de nuestra institución, el martes 21 de febrero de 2012, a las cinco de la tarde.

   
  En espera de su amable presencia, le saluda cordialmente,
 


                 Dr. Bruno Rosario Candelier

Director




Lugar:   C/ Mercedes 204, Ciudad Colonial

Día:       Martes 21 de febrero de 2012
Hora:    5:00 p. m.

 

 
 
 

El tiempo es oro

    La expresión escrita de las horas puede hacerse en letras o números. Para las citas sociales, laborales y personales no renunciamos a marcar la hora exacta de comienzo, y hasta de conclusión, de una actividad, por razones prácticas y de cortesía. Para estos fines debemos utilizar la expresión numérica; para separar los minutos de las horas elegiremos entre el punto (El acto académico empezará a las 11.30) y los dos puntos (11:30). Si así lo deseamos, podemos añadir el símbolo h –escrito sin punto, como todos los símbolos- a continuación de la expresión numérica; incluso, para expresar una duración exacta, podemos especificar los minutos o los segundos con este mismo formato: Hornear el pavo durante 2 h 45 min. Cuando se trata de una hora en punto podemos suprimir los dos ceros y recurrir solo al símbolo h (El convite empieza a las 13 h). Si elegimos el formato que solo utiliza doce horas debemos especificar si se trata de una hora a. m., p. m. o m. (del latín ante merídiem 'antes del mediodía', post merídiem 'después del mediodía' y meridies 'mediodía'). Ahora sí debemos utilizar el punto por tratarse de abreviaturas. En cambio, si lo que vamos a indicar es una hora aproximada, es mucho más habitual recurrir a las letras: Llegaremos hacia las nueve o a las nueve pasadas. Ni que decir tiene que esta sería la única expresión posible para la que hemos dado en llamar hora dominicana, denominación inexacta porque todavía quedan, aunque pocos, dominicanos abanderados de la puntualidad.

Amores

    El mes de febrero nos inunda cada año, por amor de la publicidad y el comercio, de una competencia de corazones y mensajes aterciopelados. Por si el amor no fuera suficiente excusa, le han añadido la amistad. Siempre me produce aversión verlos relacionados con razones pecuniarias. Sin embargo, no he podido resistir la tentación de dejarme llevar al amor del agua ('dejando correr las cosas que debieran reprobarse') y recordar que si con algo tienen relación el amor y la amistad es con las palabras, a veces verdaderas y otras veces no tanto. Formales o coloquiales, las palabras expresan estos sentimientos y mantienen, o destruyen, las relaciones que ellos construyen.

    No es lo mismo enamorarse que enamoriscarse ('prendarse de alguien levemente y sin gran empeño'). No es lo mismo flechar a alguien que amarrarlo. En el primero parece que algo tienen que ver Cupido y sus flechas mitológicas; en el segundo los lazos se convierten en ataduras. No es lo mismo tener amores que amoríos ('relación amorosa que se considera superficial y pasajera') o embullitos.

    En España se pela la pava y en República Dominicana se come gallina. No hace tanto, aunque a muchos nos parezca un mundo, los enamorados no podían conversar a su amor  ('holgadamente') sino que debían estar supervisados por los chaperones de turno. Existía entre nosotros los que se dedicaban a cuidar el altar para que estas charlas amorosas no pasaran a mayores. Las cosas han cambiado, unas mucho y otras no tanto, unas para bien y otras… Las palabras han cambiado o han permanecido con ellas pero seguimos usándolas y ojalá que no nos falte nunca la ocasión de hacerlo, señal de que tendremos cerca un buen amigo o un buen amante.         

miércoles 8 de febrero de 2012

Vaya trío

    La lengua española de nuestros tiempos solo tiene tres verbos que disponen de dos participios válidos, uno regular y otro irregular. Son lo que conocemos como verbos con doble participio. Dicho así parece una información poco útil pero estoy segura de que todos nosotros nos hemos encontrado alguna vez con esta duda. ¿Se dice "he impreso este documento" o "he imprimido este documento"? ¿"Has freído los plátanos" o "has frito los plátanos"? El tercer verbo, aunque mucho menos usual, plantea la misma situación. ¿Lo correcto es decir "nos han proveído de comida suficiente" o "nos han provisto de comida suficiente"? Los participios son una de las tres formas nominales de los verbos y su uso más frecuente es la formación de los tiempos compuestos. Los participios regulares (freído, imprimido y proveído) y los irregulares (frito, impreso y provisto) de los verbos freír, imprimir y proveer pueden utilizarse indistintamente para formar estos tiempos compuestos. Por lo tanto, todas las frases que hemos utilizado en los ejemplos son correctas. En cambio, si vamos a usar estos participios como adjetivos, la forma correcta es la irregular: alimentos fritos, fotografías impresas, alimentos provistos. Frito e impreso han generado a su vez sus correspondientes sustantivos (fritos poco saludables, impresos publicitarios) y el primero, incluso, una acepción dominicana, los deliciosos fritos, 'pedazo de plátano aplastado y frito', verdes o maduros, que sirven de compaña a tantos de nuestros platos. ¿No se les ha abierto el apetito?

domingo 5 de febrero de 2012

Una fecha en el calendario

    
 

    Vemos con frecuencia escritos con mayúscula inicial los nombres de los días de la semana, de los meses y de las estaciones del año. Sin embargo, en español, deben escribirse con minúscula inicial, excepto cuando, por exigencias de la puntuación, la mayúscula resulte obligatoria: "El miércoles, 21 de junio, día de inicio del verano, será no laborable". No obstante, hay ciertas ocasiones en las que es correcto el uso de las mayúsculas iniciales. Si el día, mes o estación forma parte del nombre de una festividad, un acontecimiento histórico o una vía urbana debe escribirse con inicial mayúscula. En la República Dominicana son frecuentes estos casos puesto que muchas de nuestras festividades coinciden con fechas históricas señaladas y, en consecuencia, los nombres de muchas de nuestras calles y plazas conmemoran estos acontecimientos. La avenida o el barrio 27 de Febrero y las autopistas 30 de Mayo o 6 de Noviembre son buenos ejemplos. Y hay muchos más, dominicanos (la batalla del 30 de Marzo, el movimiento 14 de Junio), hispánicos (el 12 de Octubre), europeos (la Primavera de Praga y el Viernes negro) y prácticamente universales (Jueves y Viernes Santo). Por razones históricas y culturales nos encontraremos en más de una ocasión con la necesidad de escribir estas fechas. Nos vendrá bien dominar cuándo se exige el uso de la mayúscula y cuándo no. Se trata de una forma más de honrar nuestra historia.

jueves 26 de enero de 2012

Una familia larga

    El español dispone de ciertas partículas muy útiles para la formación de nuevas palabras aunque, con frecuencia, nos juegan malas pasadas. Las normas ortográficas establecen que estos elementos han de escribirse soldados a la palabra a la que se unen para crear un nuevo término. Sin embargo los encontramos usados incorrectamente con frecuencia en titulares como este: "Los súper mercados continuarán atendiendo a sus clientes". Al parecer se produjo un cruce entre súper, forma coloquial creada por acortamiento, y un mal manejo ortográfico del sustantivo supermercado. Es verdad que las voces de reciente creación o difusión pueden plantearnos dudas. Esta falta de práctica explica la aparición de distintas formas gráficas para una misma palabra, como ha pasado en estos días con los términos que contienen el elemento compositivo narco-. En uno de nuestros diarios leíamos un escalofriante titular: "El país bajo amenaza de convertirse en un narco estado". Este productor de palabras presenta dos significados concretos. Puede tratarse de la acepción 'sueño', que encontramos en palabras como narcótico, narcotizar o narcolepsia, o de la acepción 'droga', que ha generado toda una familia de palabras, una familia de mala reputación donde las haya: narcotráfico, narcodólar, narcotraficante… Todos sus miembros siguen la misma regla: elemento compositivo y palabra van soldados. Solo si la palabra a la que se une empieza con mayúscula es necesario recurrir al guion, como hacemos siempre con los prefijos: narco-Estado. Los profesionales del periodismo escrito deben familiarizarse con su escritura correcta porque, cada día más, estamos abocados a convivir con estas palabras y con las realidades que nombran.

 

lunes 16 de enero de 2012

Atención al género

    El uso correcto de una palabra no se limita al conocimiento de su ortografía o al dominio de su significado. Las palabras funcionan como piezas encadenadas que se adaptan entre sí mediante la concordancia. Para poder establecerla correctamente debemos conocer el género de cada sustantivo. Es posible que dudemos y para eso están a nuestra disposición las indicaciones gramaticales del diccionario. Son sencillas y fáciles de consultar. Por eso me sorprende encontrar con frecuencia usos incorrectos del género de algunas palabras. Hace unos días me topé en las páginas de un diario con el término alerta usado en masculino. Este error podría haberse evitado con la consulta de la entrada que le dedica el DRAE: "alerta. f. Situación de vigilancia o atención". La abreviatura que abre el artículo tiene como objetivo señalar qué género tiene el sustantivo definido. Hablaremos así de la alerta amarilla, con concordancia en género femenino entre todos los elementos: determinante (la), sustantivo (alerta) y adjetivo (amarilla). Hay casos que pueden presentar más dificultad. El mismo día leí cómo alguien destacó "los dotes de un homenajeado". El sustantivo dote puede usarse con ambos géneros, aunque sea más frecuente el femenino, cuando se refiere al 'conjunto de bienes aportados por la mujer al matrimonio'. Sin embargo, si, como en el ejemplo, lo elegimos para referirnos a una 'cualidad apreciable' debemos usarlo en femenino. El diccionario puede ser una herramienta insustituible para que podamos hacer gala de nuestras dotes como hablantes de español.