Lugar: C/ Mercedes 204, Ciudad Colonial
Este espacio está dedicado a promover las actividades de la Tertulia Lingüística de la Academia Dominicana de la lengua. Nuestro nombre está inspirado en la obra El ánfora del lenguaje de Bruno Rosario Candelier, ideador y promotor de esta tertulia. En su introducción podemos leer: "Todo lo que entraña la palabra, en atención al hermoso don del lenguaje, la reflexión y la creatividad, justifica conocerla y estudiarla en todas sus vertientes expresivas".
lunes, 12 de marzo de 2012
Conferencia taller sobre El español en la República Dominicana
Lugar: C/ Mercedes 204, Ciudad Colonial
La alfombra roja
Ay, las alfombras rojas… (y las de otros colores, que también las hay). No solo sirven de prólogo a las premiaciones sino que incluso llegan a robarles el protagonismo. Su consecuencia inmediata es la inevitable lista de hombres y mujeres destacados por sus galas o por su mal gusto. Volveremos a toparnos con las esperadas y temidas listas de las mujeres y los hombres mejor y peor vestidos.
Con ellas llegará la muy repetida incorrección de hacer que el comparativo del adverbio concuerde en número con el participio. Acudamos a los ejemplos para que nos ayuden a ver dónde está el error. Seguro que más de una vez escucharemos hablar de *las personas mejores y peores vestidas. En este tipo de frases mejor y peor deben permanecer sin cambios, porque funcionan como comparativos o superlativos de los adverbios bien y mal. Los adverbios, como recordarán, son palabras invariables y no experimentan cambios de género ni de número. El error es más común de lo que podríamos pensar porque esta forma de expresar el grado de adecuación, para lo bueno o para lo malo, es muy frecuente. La usamos cuando hablamos de las escuelas peor equipadas de la región, de los jóvenes mejor dispuestos para enfrentar el futuro o de los políticos peor preparados para desempeñar sus cargos.
En cambio, si comparativo o superlativo corresponden a los adjetivos bueno y malo deben concordar en género y número con el sustantivo al que acompañen. Pediremos mejores equipamientos para nuestras escuelas, nos alegraremos por la mejor disposición de nuestros jóvenes y trataremos de no resignarnos a las peores condiciones de vida.
martes, 6 de marzo de 2012
Premios y premiados
Los premios cinematográficos y musicales, de los que abundan en esta temporada, tienen también sus indicaciones ortográficas particulares, sobre todo en lo que al uso de las mayúsculas y minúsculas se refiere. El nombre propio del premio que se otorga debe escribirse en mayúscula; así asistimos a la entrega de los Óscar en Estados Unidos, de los Goya en España y, con mayor cercanía, a la de los Casandra en nuestra República Dominicana. Si vamos a utilizar la denominación completa debemos emplear las mayúsculas iniciales para todas las palabras significativas: Premios Globos de Oro, Premios del Cine Europeo o Premios Casandra. Para las distintas especialidades o categorías se recomiendan las minúsculas: Óscar al mejor guion original, Casandra al programa diario de variedades.
En el caso de los Casandra, como en el de la mayoría de los premios similares, el reconocimiento se materializa mediante la entrega de una estatuilla que se conoce con el mismo nombre de los premios. Si nos referimos a esta estatuilla o a la persona que la ha recibido debemos elegir la minúscula inicial, porque en este uso el nombre funciona como sustantivo común. Unos veremos desfilar a los casandras de este año; otros posarán emocionados con sus goyas al final de la ceremonia; muchos se sentirán decepcionados por no volver a sus casas con el óscar en las manos. La temporada de premios nos dejará, un año más, el regusto agridulce del éxito reconocido y de lo que seríamos capaces de llegar a hacer si la educación y la cultura fueran prioritarias.
lunes, 27 de febrero de 2012
La lengua es la patria
Allá por 1927 un grupo de intelectuales dominicanos fundó la Academia Dominicana de la Lengua. Fueron un eslabón importante de un movimiento que defendía en toda la América de habla española el estudio, el conocimiento y la defensa de la lengua española común, a la que consideraban un patrimonio histórico y cultural irrenunciable. La Academia eligió como lema uno hermoso y muy significativo: "La lengua es la patria". Un día como el de hoy, 27 de Febrero, fecha patriótica por excelencia, no está de más recordar el papel insustituible de la lengua materna en la configuración de la identidad nacional. En nuestros tiempos, en los que tan a menudo nos quedamos en la superficie de las cosas y en los que la defensa de los símbolos significa con frecuencia olvidarnos de la defensa de lo que ellos representan, debemos aprender a luchar por lo que es realmente importante. La lengua española es parte fundamental de la identidad dominicana y es el instrumento esencial para expresarla, compartirla y desarrollarla. Nuestro respeto por ella se traduce en respeto por nosotros mismos, por lo que hemos sido, por lo que somos y, más importante si cabe, por lo que nosotros y nuestros hijos seremos capaces de ser. Honrar nuestra lengua es usarla lo más correctamente posible. No son necesarias las genuflexiones, solo la preparación y la lectura, formas hermosas y efectivas de luchar por lo que otros antes que nosotros han creado, han defendido y nos han legado como herencia y responsabilidad para que también lo leguemos a los que nos seguirán.
lunes, 20 de febrero de 2012
Presención de la Gramática básica de la lengua española
La actividad lingüística se realizará en la sede de nuestra institución, el martes 21 de febrero de 2012, a las cinco de la tarde.
Dr. Bruno Rosario Candelier
Lugar: C/ Mercedes 204, Ciudad Colonial
El tiempo es oro
La expresión escrita de las horas puede hacerse en letras o números. Para las citas sociales, laborales y personales no renunciamos a marcar la hora exacta de comienzo, y hasta de conclusión, de una actividad, por razones prácticas y de cortesía. Para estos fines debemos utilizar la expresión numérica; para separar los minutos de las horas elegiremos entre el punto (El acto académico empezará a las 11.30) y los dos puntos (11:30). Si así lo deseamos, podemos añadir el símbolo h –escrito sin punto, como todos los símbolos- a continuación de la expresión numérica; incluso, para expresar una duración exacta, podemos especificar los minutos o los segundos con este mismo formato: Hornear el pavo durante 2 h 45 min. Cuando se trata de una hora en punto podemos suprimir los dos ceros y recurrir solo al símbolo h (El convite empieza a las 13 h). Si elegimos el formato que solo utiliza doce horas debemos especificar si se trata de una hora a. m., p. m. o m. (del latín ante merídiem 'antes del mediodía', post merídiem 'después del mediodía' y meridies 'mediodía'). Ahora sí debemos utilizar el punto por tratarse de abreviaturas. En cambio, si lo que vamos a indicar es una hora aproximada, es mucho más habitual recurrir a las letras: Llegaremos hacia las nueve o a las nueve pasadas. Ni que decir tiene que esta sería la única expresión posible para la que hemos dado en llamar hora dominicana, denominación inexacta porque todavía quedan, aunque pocos, dominicanos abanderados de la puntualidad.
Amores
El mes de febrero nos inunda cada año, por amor de la publicidad y el comercio, de una competencia de corazones y mensajes aterciopelados. Por si el amor no fuera suficiente excusa, le han añadido la amistad. Siempre me produce aversión verlos relacionados con razones pecuniarias. Sin embargo, no he podido resistir la tentación de dejarme llevar al amor del agua ('dejando correr las cosas que debieran reprobarse') y recordar que si con algo tienen relación el amor y la amistad es con las palabras, a veces verdaderas y otras veces no tanto. Formales o coloquiales, las palabras expresan estos sentimientos y mantienen, o destruyen, las relaciones que ellos construyen.
No es lo mismo enamorarse que enamoriscarse ('prendarse de alguien levemente y sin gran empeño'). No es lo mismo flechar a alguien que amarrarlo. En el primero parece que algo tienen que ver Cupido y sus flechas mitológicas; en el segundo los lazos se convierten en ataduras. No es lo mismo tener amores que amoríos ('relación amorosa que se considera superficial y pasajera') o embullitos.
En España se pela la pava y en República Dominicana se come gallina. No hace tanto, aunque a muchos nos parezca un mundo, los enamorados no podían conversar a su amor ('holgadamente') sino que debían estar supervisados por los chaperones de turno. Existía entre nosotros los que se dedicaban a cuidar el altar para que estas charlas amorosas no pasaran a mayores. Las cosas han cambiado, unas mucho y otras no tanto, unas para bien y otras… Las palabras han cambiado o han permanecido con ellas pero seguimos usándolas y ojalá que no nos falte nunca la ocasión de hacerlo, señal de que tendremos cerca un buen amigo o un buen amante.