sábado, 7 de abril de 2012

Un espejismo

    ¡Ay, los sinónimos! Son esas palabras que, aparentemente, y solo aparentemente, tienen el mismo significado. Muchos opinamos que no existen verdaderos sinónimos.  Les propongo que analicen este trío que usamos con frecuencia indistintamente pero cuyos miembros no designan la misma realidad. Los topónimos Hispanoamérica, Iberoamérica y Latinoamérica, y sus correspondientes gentilicios, hispanoamericano, iberoamericano y latinoamericano, tienen una historia llena de connotaciones políticas y culturales que enriquecen y matizan nuestros textos. Si nos fijamos en la designación, es decir, en la realidad a la que cada uno de ellos se refiere, no podemos considerarlos sinónimos.

    Hispanoamérica designa al conjunto de países americanos de lengua española. Iberoamérica, en cambio, nombra al conjunto de los países americanos que usan español o portugués, las lenguas originarias de la Península Ibérica. Latinoamérica, el de más amplia designación, engloba los países americanos que hablan lenguas de origen latino, como el francés, el portugués y el español. Este último surgió en Francia allá por el siglo XIX y le ha ido ganando terreno a los demás. Tal vez por su mayor amplitud de referencia o, quizás, como en tantos otros aspectos, por ser la denominación que más difusión ha tenido entre los norteamericanos.

    La riqueza histórica de la lengua española pone a nuestra disposición tres posibilidades para nombrar tres realidades cercanas pero no idénticas. A los distintos significados se añaden connotaciones políticas y culturales. Debemos poner a trabajar  nuestra actitud y aptitud como hablantes para aprovechar estas sutiles diferencias de matiz. Como ven, la sinonimia, al menos en este caso, no es más que un espejismo.         

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