Este espacio está dedicado a promover las actividades de la Tertulia Lingüística de la Academia Dominicana de la lengua. Nuestro nombre está inspirado en la obra El ánfora del lenguaje de Bruno Rosario Candelier, ideador y promotor de esta tertulia. En su introducción podemos leer: "Todo lo que entraña la palabra, en atención al hermoso don del lenguaje, la reflexión y la creatividad, justifica conocerla y estudiarla en todas sus vertientes expresivas".
lunes, 23 de mayo de 2011
miércoles, 18 de mayo de 2011
lunes, 16 de mayo de 2011
Una cuestión de porcentajes
La expresión correcta de los porcentajes parece simple a primera vista, pero no lo es. El sustantivo porcentaje significa 'proporción que toma como referencia el número 100'. Como sinónimo usamos la locución sustantiva tanto por ciento. Ambas se usan mayoritariamente en todo el ámbito hispánico. Dudamos cuando aparece en escena un tercero en discordia: el sustantivo porciento, muy utilizado en el español del área caribeña. Las tres palabras son correctas. Muy bien podríamos decir: la mayoría reclama un mayor porciento del presupuesto para educación.
El origen de este sustantivo está en la locución adverbial por ciento, que se escribe en dos palabras y significa 'de cada ciento'. Se representa mediante el signo %, que debe leerse 'por ciento' y no *'por cien'. Otro pequeño detalle: no debemos dejar espacio de separación entre el número y el signo %; además toda la expresión, tanto si está escrita en cifras como en palabras, debe incluirse en una misma línea. Si el porcentaje que queremos expresar es inferior a 10, podemos elegir escribirlo en cifras o en palabras: cuatro por ciento, 4%, o 4 por ciento, pero nunca *el cuatro %. Si es superior a 10, se recomienda el uso de las cifras.
Para terminar, una excepción; si escribimos el 100% de los dominicanos nos beneficiaríamos con una mayor inversión en educación, podemos expresarlo en letras como cien por cien, cien por ciento o ciento por ciento. Tantas formas de decir una sola cosa y, a veces, no logramos hacernos entender.
miércoles, 11 de mayo de 2011
Nombres reales
El reciente enlace real en Londres nos ha dejado muchos cotilleos pero también ha provocado dudas curiosas acerca de la conveniencia o no de traducir o de sustituir los nombres propios de personas. Antes de que el interés decaiga podemos aprovecharlo para aprender algo más sobre el uso correcto de nuestro idioma. La tendencia actual es la de mantenerlos en su lengua cuando esta utiliza el alfabeto latino. Pero no siempre ha sido así. En otras épocas se prefería hispanizar los nombres propios, e incluso los apellidos, de personajes relevantes. ¿Quién reconocería a Ana Bolena en su nombre original Anne Boleyn o a Confucio en Kung-Fu-Tzu?
La costumbre hace que no lo hagamos conscientemente pero en español hispanizamos los nombres propios de personas en cuatro casos curiosos. Seguro que los reconocerán. ¿Quién no recuerda a Toro Sentado o a Nube Roja en una película de vaqueros? También adaptamos al español los nombres de personajes históricos con un apodo significativo. ¿A quién no le tiembla el pulso recordando a Iván el Terrible? Los nombres de santos, personajes históricos o célebres como Marco Antonio, Cleopatra, Alejandro o Julio César, resuenan para nosotros en español. Hispanizamos el nombre que adopta el papa para su pontificado, en contraste con su nombre seglar: Juan Pablo II nació Karol Józef Wojtyla. El último caso nos lleva de regreso a la boda real: Kate, o Catherine, ha pasado a llamarse en español Catalina, siguiendo nuestra costumbre de hispanizar los nombres de los miembros de las familias reales de Europa. No todo iba a ser crónica social.
viernes, 6 de mayo de 2011
La lectura como liberación: importancia de los autores nacionales de Jeannette Miller
ACADEMIA DOMINICANA DE LA LENGUA
CORRESPONDIENTE DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA
Fundada el 12 de octubre de 1927
"La Lengua es la Patria"
Santo Domingo, República Dominicana
INVITACIÓN
La Academia Dominicana de la Lengua le invita a la Conferencia" La lectura como liberación: importancia de los autores nacionales" que será dictada por la intelectual, escritora, crítica de arte, profesora y Premio Nacional de literatura 2011 Jeannette Miller, en el marco de la Tertulia Literaria LETRAS DE LA ACADEMIA, que coordina la Dra. Ofelia Berrido.
El acto literario se realizará en la sede de nuestra Corporación el sábado 7 de mayo de 2011, a las cinco de la tarde.
http://tertulialetrasdelaacademia.blogspot.com/
Lugar: C/ Mercedes 204, Ciudad Colonial
Día: Sábado 7 de mayo de 2010.
Hora: 5:00 p. m.
Casa de las Academias, C/ Mercedes 204, Ciudad Colonial
Santo Domingo, República Dominicana
Fonofax: 809-687-9197.
jueves, 5 de mayo de 2011
Prefijos en su sitio
Entre las novedades interesantes que nos ha traído la ortografía académica están las indicaciones explícitas sobre la escritura de las palabras con prefijo. Los prefijos no son partículas independientes por lo que, por regla general, deben escribirse soldados a la palabra a la que afectan. Nos encontramos a menudo con dispositivos antirrobo y leyes antitabaco, con servicio posventa o prepago, con supermodelos y megadivas.
El uso de guion o de espacio en blanco para unir el prefijo a la palabra base no se considera correcto. Lo encontrábamos con frecuencia con el prefijo ex. Tendremos que acostumbrarnos a los exnovios, las exesposas y los exmaridos. En cambio, si la palabra base comienza por mayúscula, por ser un nombre propio o una sigla, o se trata de una cifra, es obligatorio el uso del guion, como en pro-ONU, pos-Obama o sub-21.
Si el término base al que se va a unir el prefijo está formado por varias palabras lo correcto es escribir prefijo y base separados por un espacio en blanco. Hablaremos así de posturas anti pena de muerte o de grupos pro derechos humanos. Estas mismas reglas rigen para todos los prefijos. La forma de unirlos a su palabra base no dependerá del prefijo sino de las características formales de la palabra a la que lo unimos.
Probablemente algunos de ustedes se hayan sorprendido, e incluso escandalizado, por el uso sin tilde de la palabra guion. Otra de las novedades ortográficas que han levantado polémica y que les prometo tratar en una nueva columna.