jueves, 27 de enero de 2011

Leamos El Quijote

    Don Quijote de la Mancha es, sin duda, la más universal de las obras literarias escritas en nuestra lengua. Sus protagonistas cabalgan desde hace más de cuatrocientos años en su rocín flaco y en su sufrido rucio no solo por la Mancha de sus orígenes sino por todos los caminos de nuestro planeta. Ya andaban por tierras americanas el año mismo de la publicación de la novela, a pesar de la prohibición de los libros de imaginación durante la colonia. El caballero y su escudero fiel hablan en español y nos han hecho reír y pensar a personas de todas las culturas y condiciones. Ahora las Academias de la lengua española nos proponen una idea interesante y divertida: una lectura universal del Quijote a través de You Tube. Fragmento a fragmento, el más internacional de los caballeros andantes nos hablará en español desde los más recónditos rincones y con todos los acentos. Únicamente necesitamos acceder a la página electrónica académica, solicitar que nos asignen un fragmento de la novela, grabarnos mientras lo leemos y subirlo al canal Quijote de You Tube. Una a una, nuestras caras y nuestras voces se irán enlazando para componer en palabras e imágenes la genial obra cervantina, el Quijote más grande de la historia. Les animo a que participen y a que pongan acento dominicano a las maravillosas aventuras del hidalgo cervantino y de su escudero. Sería hermoso que unos cuantos de estos fragmentos procedieran de este país caribeño donde se habla español desde antes de que Don Quijote y Sancho se echaran a los caminos a deshacer entuertos y donde, como ellos, sabemos lo que significa luchar contra molinos que parecen gigantes.

miércoles, 26 de enero de 2011

Con la mente en los adverbios


 

Una lectora nos consulta acerca de la corrección del adverbio seguidamente. Esta duda se la provoca el hecho de que no ha encontrado este adverbio en el Diccionario académico ni tampoco en otros diccionarios consultados.


 

No es raro. Tenemos que tener presente que el hecho de que una palabra no aparezca incluida en un diccionario no significa, necesariamente, que esa palabra no exista. En la tradición de los diccionarios del español, por ejemplo, tenemos el caso de los adverbios terminados en –mente. No los busquen en el diccionario académico porque no los van a encontrar. No porque no existan o no sean correctos, sino porque el diseño de este diccionario así lo ha establecido. El sufijo –mente se emplea en español para la creación de adverbios de modo a partir de adjetivos en género femenino y significa 'manera'. Tendremos así como resultado sabiamente, correctamente o seguidamente. En la práctica todos los adjetivos que puedan aplicarse a la forma de hacer algo podrían formar este tipo de adverbios. Si se incluyeran en el diccionario, las entradas se multiplicarían. Esta es la razón que se aduce para no hacerlo.


 

En otra de mis columnas traté el tema de la tilde en estos adverbios pero no está de más recordarlo: llevan tilde solo si el adjetivo sobre el que se forman la lleva, aunque el adverbio resultante sea una palabra llana terminada en vocal; así grácilmente, fácilmente o cortésmente. Si nos aprendemos esta sencilla regla, difícilmente nos vamos a equivocar.

lunes, 3 de enero de 2011

Palabras accesibles y asequibles


 

Existen palabras muy parecidas en su forma que los hablantes tendemos a confundir y las utilizamos en situaciones para las que no son apropiadas. Es el caso de la pareja de adjetivos asequible y accesible. Su parecido en la escritura es indiscutible; si les añadimos nuestro seseo en la pronunciación, la cercanía crece aun mas. Sin embargo, no son iguales en su significado y, por lo tanto, no podemos intercambiarlas.


 

El adjetivo asequible se aplica a las cosas que podemos conseguir o adquirir. Así lo usamos para referirnos al precio de una mercancía que consideramos moderado (aunque van quedando muy pocos) o a un rival deportivo al que creemos que podemos derrotar (de estos hay más). Con mucha frecuencia lo escuchamos empleado erróneamente para expresar la afabilidad de una persona: *Juan es asequible y cooperador. Para destacar esta cualidad en una persona debemos emplear el adjetivo accesible, que se refiere a personas o cosas a las que se puede acceder con facilidad. Un local puede ser accesible para minusválidos y una actriz famosa puede ser accesible para sus admiradores.


 

    La única aplicación para la que podemos considerarlos sinónimos es si necesitamos referirnos a ideas o escritos que consideramos comprensibles o fáciles de entender. El uso del vocabulario correcto es casi siempre cuestión de matices no siempre fáciles de explicar. Tengo la esperanza de haber sabido hacerlo y de que estas líneas les hayan resultado asequibles o accesibles, como lo prefieran. En caso contrario, siempre es bueno echar mano del diccionario, que para eso está.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Propósitos de año nuevo

Esta columna de hoy es la última Eñe de 2010. En estos días solemos mirar atrás y analizar lo que ha sido el año que está a punto de terminar. Para la Academia ha sido un año intenso de trabajo y de resultados. Hemos presentado tres obras emblemáticas para el conocimiento y el estudio del español en todo el mundo: una  nueva gramática, el Diccionario académico de americanismos, y ahora la nueva ortografía académica, que nos mantendrá ocupados durante los próximos meses.

En estas fechas también acostumbramos a plantearnos nuestros propósitos para el nuevo año; y el nuevo año académico viene cargado de proyectos útiles para todos los hispanohablantes y para los que aspiran a serlo: una nueva edición del Diccionario de la Real Academia, y un nuevo diccionario escolar panhispánico, para que nuestros niños aprendan a usar el diccionario y a verlo como lo que debería ser el resto de sus vidas, un libro de cabecera.

Seguirá su curso, laborioso e incesante, el proyecto de la Academia Dominicana de la Lengua de elaborar un diccionario académico sobre el español dominicano, proyecto que tenemos entre manos y que cada día va tomando forma y personalidad con el apoyo inestimable de la Fundación Guzmán Ariza pro Academia Dominicana de la Lengua. El trabajo ha sido y continuará siendo intenso. Nuestro objetivo es que todos estos resultados les sean de provecho y que contribuyan a transmitirles la pasión y la responsabilidad que nosotros sentimos por el español de todos.  

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Noches y días con nombre propio

La cultura occidental celebra con especial intensidad las fechas en las que nos encontramos. En ellas se conjugan tradiciones laicas y religiosas que nos acercan a la familia y los amigos y nos animan a plantearnos propósitos para el nuevo año y a olvidar los que nos propusimos el año pasado y aún no hemos cumplido. Todos nos renovamos con los que nacieron y morimos un poco con los que nos dejaron. Estas fiestas navideñas nos traen también sus palabras. Como todas las que se refieren a  festividades, ya sean religiosas o civiles, deben escribirse con inicial mayúscula.

El mes de diciembre tiene dos noches con personalidad y nombre propio: Nochebuena y Nochevieja.  Aunque en tiempos pasados solían escribirse como dos palabras independientes, la Academia recomienda la forma actual. Los días que les siguen, Navidad y Año Nuevo, no se quedan atrás. El significado de Navidad además se extiende al período de tiempo comprendido entre el día 25 de diciembre y el Día de Reyes, aunque en la República Dominicana llevemos ya, en su nombre, unas semanas de celebración anticipada, que nunca viene mal.

Fray Bartolomé de las Casas en su Historia de las Indias en 1527 habla de "la Nochebuena de Navidad", una de las primeras apariciones de esta hermosa palabra en un texto escrito en español. Probablemente las Navidades en esta isla han inspirado desde antaño sentimientos de alegría y buenas intenciones. Ojalá que las de este año cumplan con su cometido y nos hagan, aunque sea por unos días, un poco más felices y un poco mejores. 

martes, 14 de diciembre de 2010

Esto es lo que hay

Tengo que reconocer que el verbo haber acumula dificultades. El inconveniente más evidente es el ortográfico: la h y la b nos causan a veces sus problemitas. Sin embargo, los errores más frecuentes los encontramos, sin duda, en la utilización de haber en expresiones impersonales. En ellas haber expresa la presencia de aquello que indica el nombre que lo sigue en la oración. Por ejemplo: "hay café en la taza". En este uso, muy importante y aparentemente simple, hay dos escollos que repetimos una y otra vez pero que son muy fáciles de salvar.

El primer error consiste en hacer concordar en número el verbo con el sustantivo que lo sigue. Leemos y oímos muy a menudo, por ejemplo, "hubieron muchas personas que llegaron tarde", cuando lo correcto es "hubo muchas personas que llegaron tarde". Debemos mantener el verbo en singular puesto que el sustantivo que lo sigue no funciona como su sujeto sino como su complemento directo.

El segundo error, muy parecido al primero, lo cometen quienes utilizan haber con la primera o la segunda persona. Cuando de oraciones impersonales se trata, sólo debemos utilizar el verbo haber en las formas de la tercera persona del singular: hay, hubo, habrá, había, habría, haya hubiera, hubiese; por lo tanto, expresiones como "habemos muchos que llegamos a tiempo" son incorrectas y podemos evitarlas si prestamos un poco de atención. Ya sabemos que la expresión correcta, tanto oral como escrita, nos exige cuidado, pero también nos ayuda a comunicarnos mejor y habla bien de nosotros mismos.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Cementerio de palabras


 

    Las circunstancias sociales y económicas repercuten directamente en el idioma, aunque sus consecuencias se observen a largo plazo. El abandono político y económico del campo es una de estas circunstancias. La migración hacia los centros urbanos impuesta a los pobladores del medio rural tiene repercusiones evidentes en el habla popular. Los rasgos locales se ven cada día más amenazados de desaparición. Esta amenaza incide gravemente en el vocabulario campesino, tan rico en palabras tradicionales que nos hablan de flora y de fauna, de labranza y de ganado, de tierra al fin. Su riqueza está en las "palabras de noble solera", como escribió el insigne filólogo Rafael Lapesa.


 

El habla popular de las grandes ciudades, en cambio, es abundante en palabras fugaces, que no arraigan, tienen fecha de caducidad y perecen para ser cambiadas por otras, como casi todas nuestras cosas. El vocabulario culto se interpreta mal y su usa impropiamente con mucha frecuencia. Los préstamos extranjerizantes están a la orden del día. El lenguaje juvenil o las jergas de la delincuencia se imponen y se difunden con rapidez. Con la misma rapidez con la que se abandonan porque pasan rápidamente de moda.


 

Este contraste entre las hablas populares rurales y las urbanas se da allí donde se habla español y, probablemente, allí donde se hablan todas las lenguas. El desarrollo del campo y de sus gentes paliará la migración forzosa y la aculturación y nos ayudará a acercarnos a todos a nuestras raíces. Nuestro alejamiento del campo nos convierte en vulnerables estatuas con pies de barro y a nuestra lengua en un cementerio de palabras.