martes, 3 de julio de 2012

Recuerdos de infancia

Hace unas semanas Diario Libre celebró su undécimo aniversario. El acontecimiento se reseñó con una breve nota en portada en la que llamó mi atención el uso de un adjetivo con sabor añejo. A los que nos gustan las palabras nos suelen pasar estas cosas. Hablaba el artículo del onceno aniversario del diario y fue precisamente la elección del numeral ordinal onceno la que me gustó.

El redactor podría haber elegido undécimo o, tal vez, decimoprimero. Los tres ordinales son sinónimos para expresar que el elemento al que se refieren ocupa el lugar número once en una sucesión, en este caso, de años. Los tres son adjetivos y pueden usarse antepuestos, como en el ejemplo de hoy, o pospuestos al sustantivo al que modifican. Undécimo es la forma etimológica, más frecuente en el uso culto y en la expresión cuidada. Decimoprimero y su forma apocopada decimoprimer son más modernas pero igualmente correctas. La forma apocopada se reserva para los casos en los que el ordinal se coloca delante de un sustantivo masculino, incluso si existen otras palabras entre ellos. ¿Recuerdan aquello de mi primer gran amor?

En vez de estar gozando del uso de un adjetivo estaría rezongando durante un buen rato si hubiera leído acerca del *onceavo aniversario. Tremendo y frecuente arroz con mango en el que se confunden numerales ordinales y partitivos.

Si volvemos al uso correcto y hermoso de onceno disfrutaremos de esta tercera posibilidad, quizás la más frecuente en el español medieval y clásico, y que pervive con mayor vitalidad en estas orillas del español que en aquellas que lo vieron nacer. Las lenguas, como muchos de nosotros, cuando crecen guardan reminiscencias de sus años de infancia.


 


 

No hay comentarios: